miércoles, 22 de octubre de 2008

De estaciones y trenes


Hay un deseo que pido siempre que pasa un tren
Esto lo canté y lo canté en mi cabeza montones de veces durante esta semana. Y es que es una frase simple, muy simple, pero cargada de sentimineto y sentido. Es una pequeña frase hermosa. Y sin importar cual sea el deseo que pueda pedir cuando pasa, muy en el fondo me conmuve.
De tanto cantarla, en un momento llegó a mi cabeza de  el tema de los trenes. Y de que en este país no existan. Y aunque esto puede ser un tema algo repetitivo en mí, esta vez no pensé en las repercusiones económicas, ni en la dificil geografía, ni en lo eficiente que puede ser un sistema de ferrocarriles para el transporte de carga, ni en la reducción de emisiones, ni en la comodidad ni en todas las cosas que tengo para decir que los trenes rockean con toda.
No, esta vez pensé en la amputación cultural que implica no tener trenes. Porque son una máquina de metáforas formidable. O una metáfora de la vida misma y de sus cambios. Trataré de explicarme un poco más.
Los trenes tienen una particularidad: son absolutamente puntuales. Esto no se debe a simple respeto por el pasajero, sino que como dos trenes en direcciones contrarias deben compartir un sólo par de rieles, y como un tren no se puede orillar para darle paso al otro, la puntualidad se volvió una exigencia para poder coordinar los cmabios de riel en las estaciones o en los sitios escogidos. Si un tren se retrasaba, podría retrasar todo el sistema MUCHO. Esto ya no es un problema en algunos paises desarrollados, donde hay varios pares de rieles para una sola ruta. De todas maneras, la puntualidad se respeta. Todo esto para decir que si llegaste a tiempo, cogiste el tren, pero si no, lo perdiste. Nadie te va a esperar.
Y es que aquí existe un lugar común de la literatura, la música y de las películas... perder un tren. Porque tomarlo es en realidad lo que uno espera. O lo que uno cree que va a pasar. Pero si lo pierdes, es como uno de esos golpes de vida. Cosas que pasan y que ya no se puede hacer nada para evitarlo. Toca esperar que el tiempo pase, y esperar a montar otra oportunidad para montarse en un tren distinto. Carajo, como la vida misma. Y es que al perder un tren lo pierdes por minutos. Incluso puedes verlo irse mientras corres con las maletas en la estación. Porque el tren no espera a nadie, ni para por nadie. Tiene su horario y no se puede cambiar. Y por más que uno llore y ruegue, las cosas son como son.
Pero como en la vida misma, perder o montarse a un tren puede ser lo mejor o lo pero que te puede pasar. Un encuentro con alguien en una estación en la cual estás atrapado puede cambiarte la vida para siempre. O evitar un encuentro con alguien que estaba montado en el tren. Per no siempre es así. Tambien hay noches solitarias dormido en una incómoda banca de estación. Es como todo, una lotería.
Hhay momentos que lo único que queremos y necesitamos es montarnos en ese tren que nos llevará a otro lado, a otros puertos más sanos para nosotros. A sitios donde el aire sepa distinto, para no probar más del mismo. Pero si creemos en cosas más grandes que nosotros, hay que saber que iremos cuando debamos ir, y perder un tren puede hacernos respirar el aire de ese tipo que nos falta respirar para poder seguir.
De todas maneras, el abordar sigue siendo siempre una opción. Y trenes hay hacia todas partes. Es que la vida es algo así como una estación gigantesca.

PD: Perdonen la etereidad de este post, creo que me quedó grande el tema pa lo que traté de abordar. Pero no quise dejar de publicarlo. Probablemente vuelva sobre este tema despues.
PD2: La foto es tomada de flickr http://flickr.com/photos/molinary/2351585178/



viernes, 17 de octubre de 2008

...

Hace un rato llegué del concierto de Calamaro. Y en realidad no sé como estoy. Es que fue algo raro, medio Medellín estaba allía andentro, metidos en ese "tarro de milo" que es la Macarena. No sé como estoy porque el concierto fue un sólo carrudel de emociones y sentimientos. No sé si para alguien promedio sigificó lo que para mí, la cosa es que yo soy bastante fan de Calamaro, y me parece que el conoce como nadie lo que siente, o puede llegar a sentir mis contemporáneos posmodernos.
Al principo, fue histeria colectiva. Yo tiendo a manterme en mis límites, y mis épocas de histeria las tuve años atrás, siendo un furibundo hincha del Nacional o mientras vivía mi adolescencia buscando causas e ideales. Con el tiempo me fui volviendo más crítico que fanático, el fútbol dejó de significar algo y los ideales y las causas me decepcionaron. por tal razón, causar histeria en mí no es fácil.
Pero cuando salió el Salmón me quise morir. Y conmigo toda la Macarena.
Gritando a lo que daben mis pulmones, y cantando más al ritmo de la gritería del público que lo que en realidad alcanzaba a escucharse, unas adolescentes de los 50's viendo a los Beatles, eran unas señoras concentradas cosiendo comparadas con nosotros allí. Luego de tocar "El Salmón", empalmó  con "Los Chicos" y con eso casi me acaba. Ese golpe lo esperaba pero no tan rápido. Todo el día, mientras estuve volteando por ahí,  no quise poner esa canción que habla de amigos en el más allá porque sigo llevando algunos duelos por ellos.  Y esas fueron las primeras 2 canciones, como de casi 20 que tocó ( o más, o menos, no las conté)
Es que hay algo con Calamaro. El "la tiene clara". En realidad no sé por qué, pero Calamaro es capaz de llegarme muy al fondo de los sentimientos, y ahce lo que es el ideal del artista, representa y hace sentir al espectador lo que este ya siente pero no es capaz de expresar. No entiendo como lo hace, y, la verdad, espero que no le haya tocado bajar a tantos infiernos como los que expresan todas sus canciones. 
"siempre seguí la misma dirección, la dificil al que usa el salmón"
"no salgo a buscarte porque sé que corro el riego de encontrarte"
"todo lo que termina, termina mal"
"A lo lejos se escucha venir, lo que el río no quiso contar"
"dejé la sangre en la arena"
"quiero ser el único que te muerda la boca"
"hay días sospechosamente light, hay un deseo que pido siempre que pasa un tren"
"y se movía pero tan bien, que fue mirarla y fue perder"
puedo seguir por siempre, pero acabo con una que me mata, maldita sea
"te sigo debiendo todavía una canción de amor"
Y es que el problema con Calamaro es que uno no sabe si odiarlo o amarlo. Malparido, quise agarrarlo a puños varias veces durante el concierto, pero muchas más darle un abrazo. Es que es dificl que pongan tu siuación en una canción, y que te identifques tanto. Y esta "exposición", y que te haga recordar tus sentimientos, o tus momentos de dolor te hace odiarlo. Pero momentos depues ves que es alguien como vos, y la moneda se voltea, hacía el lado de la empatía y del cariño.
Fue un espectáculo. Estando en una plaza de toros, en la mitad de una de sus canciones más dolorosas, "Crímenes Perfectos", se paró en la mtad de escenario y con una sábana blanca ( o lo que fuera esa tela) hizo un pase de torero. Este momento tuvo especial trascendencia para mí. Mi papá, a pesar de no ser de cultura taurina, toda la vida me ha hecho una analogía con las corridas y el amor. El dice que el amor es como una corrida de toros, a veces matas al toro y a veces el toro te cornea y te deja en el hospital durante meses. Finalmente llega un toro al cual indultás, y con ese toro te reminás casando. En cualquier caso, uno siempre termina en el ruedo otra vez, toros hay muchos, y toros vendrán. 
Habiendo sido corneado de gravedad hace meses (posiblemente por un mal pase de capa por mi parte), esto sólo ayudo más a revolver y revivir sentimientos que al final del concierto. Todo cortesía de esas canciones maravillosas dejaron mi corazón procesado, molido, aplastado, rearmado, pegado, moldeado, fusionado, lavado, secado al sol y al horno, intervenido, construido, demolido, construido de nuevo, zarandeado, mareado y aturdido. 
Calamaro se portó como esperábamos todos, y Medellín dió lo mejor de sí. Que energía, que emoción, que ganas de cantar..."CANTAR ES DISPARAR CONTRA EL OLVIDO"* . En el momento que cantó "Volver" y la juntó con "Flaca" creí que mi voz se había perdido totalmente, para mi sorpresa todavía tengo algo. Mañana puede ser algo diferente. La energía se podía respir entre comentarios del Andrelo sobre "las parceritas" y "las sierras antioqueñas"** y gritosco0nstantes del público. Toda una comunión musical y sentimental. Al final, Calamaro se arrodillo y alabó al público cual si fuera un ídolo pagano, y de haber habido espacio, como publico hubieramos hecho lo propio. De todas maneras los brazos de una tribuna entera se movieron así.
Que buena experiencia, con todo y golpe sentimental.
 "Hay días para quedarse a mirar". Hoy fue un día para más que eso.


*vivir sin tí, es dormir en la estación
**casi me muero con esa frase.

martes, 7 de octubre de 2008

Algo que me pasa (mucho)

El clima me juega malas pasadas. O bueno, no. El problema es que creo que soy una persona absolutamente sensible al clima. Tantas observaciones a lo largo del tiempo no pueden ser una mera coincidencia.
Puede sonar raro pero así es. Un día lluvioso o gris me baja el ánimo y los días de sol por lo general no lo hacen. Llegué a esta conclusión tiempo atrás. No se exactamente cuando, pero recuerdo que en un época tuvimos una semana de sol y una de lluvias, y sin que cambiara nada que pudiera afectar mi estado de ánimo en la semana de sol estuve contento, animado y relajao. Una semana despues, con el clima vuelto nada yo estaba en una depresión horrible. Sería el clima, puede que si, puede que no.
El clima que no me gusta son esos días oscuros y lluviosos, donde hay lluvia todo el santo día. Sea poquita o mucha, pero en todo el día no deja de llover. Ahh y el frío que entra por todas partes. Se que hay gente que le encntan estos días, pero yo no los soporto. 
Igual se que hay millones de variables que pueden codicionar el estado de ánimo. Desde la pélicula de ayer,  el hijueputa busero que se atravesó, la leche que se cortó y dañó el cereal de desayuno, una aprobación del jefe de una propuesta, una mujer bonita que ve uno en la calle, un resbalón en una escalera, una noticia impactante en el noticiero. Todas estas cosas pueden dañar o mejorar el estado de ánimo en un segundo. Y cuando lo hacen, en realidad no nos damos cuenta porque esto tiene que ver con procesos interiores, con revivir cosas pasadas o enfrentarnos a nuestros miedos de forma casi inconsiente. Estas cosas puntuales las notamos más. Pero si el clima es algo que está allí siempre , tambien tiene mucho sentido en que influya. Y con mayor rzón puede afectarnos inconscientemente que las cosas puntuales que nos pasan.
Ayer paso algo gracioso, el frío desde las 6 de la mañana empezó a pegar duro y la ligera lluvia que no se decidía en caer de verdad estuvo a lo largo del día. Fue un día en el que yo tenía a mis peores pulgas manejando mi estado de ánimo. Al final del día, lo que debí haber trabajado no me rindió nada y en general, el balance del día fue pobre. Pero al preguntarle a todos mis compañeros, a todos les pasó lo mismo. 
"No! que día tan perdido"
"Que hijueputa pereza"
"No hice ni mierda"
¿Coincidencia? Vaya a saber uno

PD1: Al hidrólogo loco y desparchado que llevo por dentro, se le ocurrió hacer tomar unos datos muestrales que comparen mi estado de ánimo diarios con la preicipitación media diaria sobre la cuenca en la que me encuentre. Unos dos años de muestreo podrían arrojar conclusiones acerca de la independencia de mi estado de ánimo con el clima.  Creo que una simple correlación o un análisis estadístico sencillo podría generar muchas luces sobre el tema . Sería más interesante tomar datos cada 6 horas, pero requiere mayores esfuerzos. 
En cualquier caso tengo un problema, ya que al estudiarme a mi mismo habrá un causal de error importante en el momento que tome los datos, ya que me comportaré de manera no natural y no tendré una visión objetiva de mi mismo. Si alguien quiere ponerse en el ejercicio de medir mi estado de ánimo diario sería buenísimo (en una escala de 1 a 10), yo me encargo de conseguir las series de precipitación y de hacer las correlaciones. Y nos pongo a ambos como autores del "paper" que publique.
Pd2= En alguna época estuve contemplando la posibilidad de ir a estudiar a Bergen, Noruega, pero por razones de la vida las cosas no se dieron. Tiempo despues me enteré que Bergen es la ciudad más lluviosa de Europa. Según la Wiki:
Bergen es reconocida por sus abundantes lluvias, (y ha sido llamada La Ciudad de la Lluvia o la Seattle de Europa), llegando a acumular más de 2250 mm anuales de media de precipitación. Durante años existieron paraplyautomater (máquinas de venta de paraguas) instaladas en las calles, si bien no acabaron teniendo éxito. Una broma común que se cuenta en la ciudad es una sobre un turista preguntándole a un niño si en alguna ocasión para de llover. "No lo sé," responde el niño, "sólo tengo 12 años". Hasta el 18 de enero de 2007 hubo un período de 80 días consecutivos de lluvia, el más largo que figura en los registros de la ciudad. 
PD3=:este año ha sido dificil, y ha llovido muchisimo en Colombia...

martes, 30 de septiembre de 2008

Somatizar

Hoy vomité, y me puse a pensar en que se me hace super curioso lo que hace el cuerpo cuando las cosas están mal, o cuando algo en la mente o en el corazón no funciona como debe. Pero lo gracioso es que todos las personas que conozco comatizan las cosas de formas distintas. Uno pensaría que todo el mundo debería hacerlo igual, pero no. Y lo más peculiar de todo es que no son cosas medio distinticas, como el mismo dolor en otra parte del cuerpo sino cosas que nada tienen que ver una con la otra.
Por ejemplo el stress. La enfermedad no mortal que ostenta el título de la reina de la posmodernidad (seguida de cerca por la depresión laboral o la ansiedad).  Ahora dicen que hasta a los niños les da stresss, y eso medio se me hace el colmo. Yo de chino me preocupaba por raspones y viruses que ponían a vomitar a medio colegio, que venían acompañados de la pregunta "Ya te cogió el abrazo del pato?". Ojalá que a mi hermanita le preocupen más estas epidemias que el stress escolar, o que no vayan a salir con que tiene TDAH, la reina de las enfermedades de los niños posmodernos.  
Pero me estoy desviando, las formas en que la gente responde al stress son muy diversas. A mí, por ejemplo, se me tensiona muchísimo un músculo en el lado derecho del cuello. Nunca en el lado izquierdo sino en el lado derecho. A un amigo le da un brote en la mano, y se le llena de ronchitas rojas pequeñas entre el índice y el pulgar. A una amiga le dan nacidos en la cara. Hay gente que deja de comer, hay gente que come más. 
Pero más que las somatizadas del stress la somatizadas de los males de amores si son una cosa de locos. Un amigo tiene la más extraña de todas, el suele jugar fútbol regularmente y rara vez la pesa algo, es más, tiene fama de indestructible. Pero no es sino que esté medio aburrido del corazón y suaz! Tobillo vuelto nada y cojera 15 días, o una uña enterrada, o un raspón gigante de media pierna. Y si no juega fútbol, la somatizada lo hace enfermar. Es casi inmediato.
Yo por mi parte, en temas del corazón he tenido mis variaciones, antes me daba sueño y yo solía dormir mis penas. Pero ya estoy somatizando como con más fuerza, o es que hay mayor necesidad de somatización no sé. Por un lado, mi depresión dormilona ya no se ha vuelto a manifestar, juega un papel más importante el "popular" insomnio. Pero ya me da es vomitadera. La última vez lo atribuí a unos camarones, pero me equivocaba, era dolor de corazón, rabia y celos. Vomité una semana entera. Al final, estuve al borde del deshidrate cortesía de mi somatización y de mi estrategia de sudar los dolores por medio de la trotada. 
Me acabo de acordar de algo, cuando era pequeño yo era un niño muy miedoso. Las películas de terror me aterraban y la oscuridad no era mi mejor aliada. Me acuerdo que siempre que dormía en una casa ajena, me llenaba de susto. Y en una época siempre terminaba vomitando a media noche. Mis padres lo atribuían a que comía mucha grasa (cosa verdadera, que hace que vomite la totalidad de mis entrañas) pero yo sabía que era miedo. Y hasta que no vomitaba no dormía bien. Creo que el miedo todavía tiene ese efecto en mi tambien.
En fín, creo que siempre es bueno que el cuerpo mande estas señales de alarma. Puede que sepamos que estamos mal y que no. Y creo que es importante saber leerlas, muchas veces pueden pasar cosas muy extrañas, como lo que le pasó a Claus.


jueves, 18 de septiembre de 2008

La Mala Prensa

Últimamente, el país está en un estado de medio conmoción porque las Universidades Públicas están "llenas" de infiltrados de las FARC. Todo por unos videos de la Universidad Distrital de Bogotá, donde un grupo de encapuchado le habla a los estudiantes de primer semestre.  Con un discurso por lo demás trillado y en realidad donde se habla mucho pero no se dice nada. Gritan unas consigans y ya está. Y el auditorio ni siquera se emociona, creo que a duras penas aplauden.  En realidad, aplicaron algo que han hecho los "revoltosos" durante toda la historia. Interrumpieron un acto público y echaron su carreta. Lo pueden ver por ustedes mismos aquí.
Pero RCN y Caracol, en búsqueda de una primicia, han hecho un escándalo de e
so. Ya hablan los senadores, el presdiente, los ministros, los rectores... en fín, el que se les aparezca, probablemente todos han hablado menos el estudiante razo de universidad. Y tanto alboroto eso ha vulnerado la imagen de la Universidad ante el imaginario colectivo de Colombia. Un imaginario colectivo bastante influenciado por los medios.
La imagen de la Universidad Pública ante Colombia es algo muy raro. Por un lado, el nivel académico de estas instituciones no se discute. Pasar a la U pública no es para nada fácil, y se considera un privilegio poder estudiar allí. Son respetadas en todo el país, por la relevancia de sus investigaciones, y por proveer a la fuerza profesional y productiva de colombia con estudiantes de altísimo nivel. Cuando uno dice que estudia allá y que le va bien, lo miran como si uno estuviera en una lucha académica sin fin, y se puede sentir una especie de admiración en la mirada. Pero a pesar de todo estos  siempre se carga el estgima del estudiante revolucionario, a modo de herencia de los larguísimos paros  y los movimientos de izquierda de los 70. Y el estigma siempre ha estado ahí, aunque no sea verdadero para todo el cuerpo estudiantil, y que sucesos mundiales como la caída del muro de Berlín, y la evolución de la guerrilla en Colombia no hubieran cambiado la percepción de la izquierda (o por lo menos de la vía de la lucha armada) de la mayoría del cuerpo estudiantil. Si bien el movimiento estudiantil sigue existiendo con una 
Pero, hasta ahora, esos estigmas han sido más o meno inofensivos. Por lo menos para el grueso de la población. Uno sabe que las cosas no son así, yeso vuelven parte de la cultura popular, y uno se rie de ello. No todos los estudiantes de la U pública son de izquierda, asimismo como no todos los estudiantes de la Universidad de Los Andes son gomelos, ni todos los biólogos tiran marihuana, ni todas las niñas bonitas que estudian comunicación social son niñas bobas con prospectos de convertirse en reinas de belleza.
Igual, uno tampoco puede desconocer la realidad de su país ni de su universidad. Alguien alguna vez comentaba que la universidad pública es un espejo en miniatura del país. Y la presencia de guerrilla y paramilitares en ella es una realidad. Y las amenazas vuelan de lado y lado. Pero no es que automáticamente al entrar uno es reclutado o amenzado. Al estudiante de la masa este tipo de cosas ni lo trasnochan ni lo preocupan, en la mayoría de los casos está demasiado ocupado echándole los perros a sus compañeras o estudiando para un parcial. Pero si uno quiere buscar guerrilleros, los encuentra. Los paramilitares tambien. Su presencia se evidencia en graffitis, panfeltos y puede que uno u otros correo. Y vuelve el ejemplo del espejo en miniatura, los colombianos de la ciudad, si bien sabes que hay guerrilla, guerra y paramilitarismo en su país, continúan con sus vidas, con las preocupaciones del día a día. Y si bien a muchos nos duele el país, continuamos nuestras vidas sin vernos afectados directamente por las circumstancias. Algo parecido le pasa al estudiante que se dedica a estudiar y ya.
Si bien es cierto que el pensamiento de izquierda se profesa abiertamente, este no es una imposición ideológica. El movimiento estudiantil de decididamente de oposición al gobierno actual, pero tampoco es una actitud meramente de reaccionario, el gobierno Uribe no ha sido particularmente beneficioso para la Universidad Pública. Además, el movimiento estudiantil es cada vez menos representativo, ya que la mayoría de los estudiantes han desarrollado una posición de apatía con respecto a la política inter y extra universitaria. Los paros siguen existiendo, pero los que duran son lo que tratan temas espinosos que pueden tener un efecto nocivo para la U. La visita de Bush o el TLC dan para una manifestación con papas bombas de un día. Y cada vez menos los estudiantes apoyan este tipo de acciones, no se sienten representados con esta faceta del movimiento.
Precisamente son estas acciones violentas las que tienen al país levantado del piso. Y la prensa actual está echpandole más leña al fuego, mientras en el imaginario colectivo todos los estudiantes de la Universidad Pública nos convertimos en guerrilleros, y para ellos esto se confirmacon el hecho de que disentimos del gobierno Uribe, y con que Piedad Córdoba se preocupa por la seguridad de los representantes estudiantiles. Me parece que esta mala fama es muy nociva, y puede equilibrar la balanza de la opinión hacia apoyar temas tan peligrosos para la Universidad como la entrada de fuerza pública al Campus a detener estudiantes, o a apoyar menos presupuesto para la eduación, si igual esa plata "la van a desperdiciar los guerrilleros de allá". Estas manifestaciones violentas son un problema real, pero los métodos represivos, antes que disminuirlas, seguramente las aumentarán. Otros enfoques son necesarios. Otra consecuencia del caso es que muchos estudiantes en edad de decir su lugar de estudio, cada vez considerarán menos la opción de estudiar en la U pública, y esto es una pérdida gigante para la universidad y para ellos.
Este punto en particular me parece triste. Para los que no lo saben yo soy estudiante y egresado de la Universidad Pública. Pasar por la Nacho fue una experiencia increible, que aparte de formarme profesionalmente, enriqueció mis concepciones de la vida, de la sociedad y de la gente. Yo salí de un exlcusivo colegio de Medellín, y por chiste decía que mis compañeros conocían más Miami que Laureles, aunque en muchos casos no me equivocara. Estar en la nacho me hizo romper muchas burbujas, y mirar mi realidad con ojos más críticos. Y el compartir con gente con una situación económica muy distinta a la mía me confirmó el saber que todos somos iguales, y que uno puede encontrar puntos comunes en su pensamiento con gente con pasados muy distintos. Pasar por la U pública me hizo romper estereotipos sociales, a mí y a mis compañeros. Así es como se crea país, sin diferenciarse de la otra gente, sin creer que somos pobre contra ricos. Es no sentirnos diferentes, y trabajar por lo que nos convenga a todos. No me gustaría que la Universidad se viera privada de estudiantes que, aunque pueden pagar otras universidades, decidan estudiar en la Universidad Pública. Sea por la razón que sea. Pública significa que es de TODO el país, no solo de los que no pueden pagar las privadas.  La mala prensa actual y la estigmatización, hacen que la Universidad Pública sea la opción menos atractiva, aunque pueda terminar siendo la mejor opción de todas. Para todos.
Los dejo con la editorial de El Espectador de hoy. En mi concepto tiene una visión muy clara y acertada de la situación.

domingo, 14 de septiembre de 2008

La Media Maratón - Parte 2


Eso de correr maratones sin haber entrenado antes es cosa seria... igual me reí mucho y pasé muy bueno, pero a la mitad de la carrera, a los 10.5 km, en el punto de los relevos, decidí parar. Me daba pa llegar a los 15, pero al borde de la muerte, a los 21 no llegaba.

Uno tiene que conocer sus límites y cuidarse, de haber seguido seguro me hubiera pasado algo.  Ya vendrá la del otro año :D

sábado, 13 de septiembre de 2008

La Media Maratón

Puede ser uno de los eventos que más me gustan de Medellín. En realidad no sé por qué,  es algo parecido a mi loca fascinación por los olímpicos (yo soy de los que trasnocho para ver eventos como salto de garrocha), y seguramente la maratón recibe parte de la emoción que otrora le dedicara al fútbo y a leer las páginas deportivas de los periódicos, cosa que ya no hago. Pero la maratón tiene un componente que casi ningún otro evento deportivo en Medellín tiene, cualquier persona común y corriente puede participar. Y yo, siendo el tipo de pelagato que no se pierde la movida de un catre, no podía dejar de participar en ella.  De hecho ya van 4 o 5 veces que la he corrido, en sus distintas modalidades.
Por lo anterior, se podría inferir que yo soy un atleta dedicado. En realidad... no. Aunque de pequeño me gustaron mucho los deportes siempre fui un verdadero fiasco para ellos, al punto que llegué a un perder un bimestre de educación física en 5to de primaria. Eso no fue lo único, siempre era de los últimos que escogían cuando se armaban los equipos de fútbol (en futbol SI soy un fiasco) y en algún torneo de voleyball en clase llegue a ser la "población flotante" y me turnaba de equipo en equipo por partidos. Ya se imaginarán la suerte del equipo conmigo abordo. En cualquier caso, parte de mi hierpactividad siempre se quemó en los deportes, y aunque falto de éxito, creo que le debo mi decente estado físico al hecho se seguirlos practicando.
La primera vez que corrí la maratón fue en el colegio, y casi me muero con los 9 kilómetros. Y ver a señores de 60 años que corrían los 21 e iban como unos robles era frustrante. Pero nada, al paso de los años, y al desarollarse mi afición por trotar, ya 9 kilómetros puedo correrlos sin problemas. Los 21 de la media.... eso es otro cuento, aunque ya he corrido la media dos veces en ambas ocasiones perdí el ritmo y debí caminar un trayecto. Pero no me importa, estoy seguro que no ganaré un maratón nunca, y en realidad, no quiero hacerlo, yo lo hago por parche*.
Como les decía, yo corro es por parche. Se que mis amigos sedentarios no entienden este gusto. Es más, a todas luces parece una aberración, pero alguien que le saque el gusto a trotar sabe lo que digo. Y si trotar sólo es divertido, trotar una maratón es una delicia. Estar con esa cantidad de gente alrededor, todo el mundo en buen plan y en terminar la carrera. Y aunque no es tan demográficamente espaciado como un concierto de Jazz, si se ve mucho tipo de gente, desde los kenianos que va a ganar, hasta los viejos de 70 años que corren com gacelas, hasta los padres de familia y los pelagatos (como yo), eso sin contar a la multitud que apoya y hace barra. Es por eso que una carrera, una maratón es un ejercicio de ciudad, y el mejor parche posible para un domingo en la mañana ( Ni siquiera dormir le gana, yo los domingos en la mañana tengo sueños muy raros).
Este año pensé que no correría, tengo una ligera molestia en la rodilla, me estaba dedicando más a nadar que a trotar los últimos días, no me preparé bien, no la quería correr solo y tenía otras cosas en la cabeza. Había cierta desilución en no correrla, y más sabiendo que no lo había hecho el año pasado. Pero estab resigando. El ayer en la noche hablé con un amigo, que al contestar el teléfono me dijo "Entonces, vamos a correr el Domingo?" A lo que respondí con la cantidad de excusas al principio de este parráfo. "Que va! Yo tampoco estoy entrenado!". Quedamos en hablar hoy. La idea de correr la maratón era espinita. Pero y el entrenamiento, y la rodilla y es que son 21..
1270
Ese es mi número. Me pudieron las ganas. Quien sabe que pasará mañana. Puede que rompa mi record de 2:30 h (apesto, lo sé) pero no lo creo. Pero seguramente si me voy a reir mucho.
Pero posiblemente no tanto como cuando corrí los 5km disfrazado de pirata, con una espada de papel alumino en la mano. Mi contramaestre cargaba la temida bandera de la calavera. Entre los dos cargábamos un barco hecho de cartón, y les echábamos los perros al gurpo de niñas de colegio que se reía con nosotros :P.
Ahh y espero encontrarme con Claus, claro que si lo hago, será al principio de la carrera. Es impensable que yo llegue a pasarla corriendo. Claus sí es una atleta tesísima. Y se solla las maratones mucho más que yo.


*Eso me recuerda de algo gracioso, hace días leí un artículo en el Newyorker acerca de un corredor de maratones profesional. El artículo aparte de contar su historia disertaba un rato acerca del mundo profesional de los maratonistas, y al hablar de estas carreras decía Marathoning may be the only sport in which sponsors target the losers, and the losers pay for the winners (Correr maratones puede ser el único deporte donde los patrocinadores tienen a los perdedores como público objetivo, y el dinero de los perdedores es pagado a los ganadores))