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lunes, 19 de marzo de 2012

Volverse una teta

En jerga paisa, se dice que alguien es una teta cuando alguien es fastidioso, insistente y muy cansón. Usualmente busca un objetivo y tiene una idea fija, y no se va a calmar hasta que lo consiga. Y probablemente se vuelva una teta con otro tema. Aunque ser una teta en realidad puede catalogarse como un defecto, si lo trasladamos al plano político, debería considerarse una cualidad ciudadana.

El mundo en el que vivimos hoy en día, se me hace rarísimo. En 15 años ha dado un vuelvo completo.  Con internet, y la posibilidad de conectarse de persona a persona, sin intermediarios, hay una cantidad de cantidad de nuevas formas de comprar, aprender, informarse, crear y consumir cultura, incidir en el medio, opinar, relacionarse con la política. Aunque ya han empezado las primeras manifestaciones de este fenómeno, estoy seguro que se va a  los próximos años va a volverse algo del común.

Dice Malcolm Gladwell que la revolución no será twitteada, y para mí, tiene toda la razón. Es necesario el compromiso y el físico de las personas para lograr cambios. Sin embargo, las redes sociales se han convertido en un referente de opinión importantísimo. Y muchas veces, esas señales de opinión es lo que necesitan los líderes o gobernantes para emprender acciones arriesgadas, que pueden traer resultados positivos. Si eso se monta y se junto con un mensaje de moda como "el medio ambiente", ya hay una bandera política que hace que valga la pena para el riesgo.

Al mejor estilo de Mustafa Mond, no hay que cambiar el sistema para que la cosa funcione, sino saber dónde se mueven las tuercas que hay que mover. Aprovecharnos de los políticos, que no son otra cosa que nuestro empleados, para que hagan lo que queremos.

Eso fue lo que trató de hacer el video viral más popular de estos días, el Kony 2012. Este video trata de movilizar y crear opinión acerca de el conflicto en al Africa Subsahrariana, centrada en la figura de Joseph Kony, el lider de un grupo subversivo, y el criminal más buscado en la corte penal internacional. La idea de los realizadores es buscar la captura de Kony, por medio de interveción y apoyo militar estadounidense.

No me gusta lo que se pretende con el video Kony. Es una sobresimplificación de un problema complejo, y la "solución" propuesta es una intervención militar estadounidense que trae problemas más graves de inestabilidad en una región históricamente inestable, corrupta y violenta. No falta el que le da tintes de conspiración e intereses oscuros, pero desde muchas partes se le hacen críticas muy fuertes a la inciativa.

A pesar de todo, no deja de ser un experimento social muy interesante, y un reflejo del zeitgeist,  el espíritu de nuestros tiempos. De todo el video, me quedo con algo. Y es esto.



Es un símbolo poderoso, que representa la nueva relación (que yo todavía no alcanzo a entender) de las personas, con su comunidad y sus iguales, con los políticos y los medios de comunicación.

La idea de volverse una teta no es para nada innovadora. Normalmente, a las tetas tradicionales se les llamaba grupos de presión, colectivos o stakeholders. Ser una teta profesional es alguien que se dedica a hacer lobby. Lo de contactar a los políticos tampoco es algo novedosa. Desde siempre ha existido la opción de comunicarnos con ellos, vía cartas y llamadas, pero muy poca gente lo hacía.

Con internet es que ya no es necesario reunirse físicamente para ser un grupo de presión. Ya con el twitter, los mismos políticos se pusieron al nivel del ciudadano corriente, e incluso es posible esciribirles personalmente sin necesidad de tener acceso privilegiado. Ser una teta está al alcance de un clic.

En este momento, existe una coyuntura tremendamente interesante en Medellín. Para la definición del plan de desarrollo se está haciendo una socialización y una serie de reuniones con distintos sectores de la sociedad. Está todo en la página web http://www.elplanmedellin.com/. Hace unos días escribí una carta abierta a los candidatos a la Alcaldía de Medellín. Aunque tuvo alguna acogida en campaña, todavía no es una idea que ha calado con fuerza. Como una propuesta del plan, lo reenfoqué y lo mandé. 

Pero para volverse una teta hay que insistir, y entre más gente insista con uno, mejor. Por eso los invito a que sean unas tetas conmigo, y exigir una mejora sustancial en el sistema de buses de la ciudad y en otros aspectos de sostenibilidad urbana. Con las ideas de la carta, y otras ideas del equipo de La Ciudad Verde estructuramos una propuesta para el plan de desarrolllo. Lean la propuesta, y si están de acuerdo, haganse oir. En el siguiente link está la propuesta y las instrucciones completas.

http://laciudadverde.buenanota.org/pacto/index.php?option=com_k2&view=item&id=46:participacion&Itemid=29
    Ahí tienen, estando el mundo como está, siendo los políticos como son y teniendo las herramientas a la mano, hay que ser una teta. Son unos clics de distancia, impactando por medio de la opinión en un espacio para eso. Es un papayazo.

    miércoles, 7 de septiembre de 2011

    Carta Abierta a los candidatos a la Alcaldía de Medellín sobre Movilidad y Buses

    Estimado Candidato,

    Quiero empezar por felicitarlo por su trayectoria política y por desearle la mejor de las suertes en las próximas elecciones para la Alcaldía de Medellín. Le escribo con respecto a esta próxima elección, ya que quisiera hacerle una serie de propuestas en el tema de movilidad de la ciudad, que creo que podrían ser interesantes para proponer durante campaña y eventualmente desarrollar durante su alcaldía con un impacto muy positivo.

    Tengo formación de Ingeniero Civil y,aunque mi fuertes son la hidráulica y la energía, siempre me han interesado mucho los temas de transporte urbano y he tenido la oportunidad de viajar por muchas ciudades con iniciativas interesantes. Mirando estas experiencias y aplicando un poco el sentido común, creo que se puede mejorar la movilidad substancialmente con una serie de propuestas.

    En los últimos años, Medellín ha tenido innovación importante en temas de transporte, como lo son los metrocables, los proyectos de tranvía, la expansión del metro y las bicicletas públicas. Sin embargo, la movilidad sigue siendo un problema gigantesco que tiene a la ciudad a punto de colapsar.

    Esto se debe principalmente a que la causa principal de los problemas en movilidad no se afronta y es que para la mayoría de los ciudadanos el principal medio de transporte público son los buses y, a pesar de su importancia, no hay regulación, planeación ni control sobre ellos. Y por más innovaciones en transporte que se propongan o vías que se construyan, si no se hace una modificación fuerte al tema de los buses, la movilidad seguirá siendo un problema sin solución.


    El Problema

    El problema de los buses no es un problema del parque automotor. Principalmente es un problema de rutas y de diseño. En términos prácticos, para llegar de un sitio a otro de la ciudad es necesario coger dos buses, porque las rutas no están diseñadas para atravesar la ciudad, sino para ir “del barrio al centro y del centro al barrio” y por eso o toca entrar al centro, o cambiar de ruta para cambiar de dirección. En Medellín hay más de 150 rutas de buses, pero no soy capaz de contar más de 5 que atraviesen la ciudad de un lado a otro. Además, para ir al centro, los buses usan rutas similares, pasando por las mismas calles principales.

    Esto acarrea dos situaciones. La primera es para el ciudadano que se ve afectado porque se encarece el costo de su pasaje y aumenta sus tiempos de viaje al tener que usar 2 rutas, lo que desestimula tremendamente el uso del transporte público. En términos de urbanismo, se tiene un centro de la ciudad colapsado por la cantidad de buses, mayor contaminación ambiental, congestión de buses, conflictos en las vías, la guerra del centavo y demás males a los que estamos acostumbrados.

    Además, de cuenta de la guerra del centavo, el servicio de los buses nunca es periódico, no hay control sobre las paradas del bus en determinados puntos (lo que afecta más el tráfico) y se aumenta la agresividad y la accidentalidad.

    La solución

    A mi parecer, es cuestión de organización. Uno de mis profesores en la Univesidad, en una clase que exploraba las relaciones entre la sociedad y el uso de la energía, decía que había varios enfoques para solucionar los problemas de abastecimiento de recursos de una determinada sociedad. Si una sociedad puede considerarse un sistema dinámico de entradas y salidas, en una forma muy simple él hablaba de hardware y software social. En una ciudad, por ejemplo, hardware son obras públicas y software son políticas municipales. Hardware es cambiar el paisaje, software educar a la sociedad. Un problema se puede solucionar con una de estas cosas, o con ambas.
    Medellín es una ciudad con calles amplias y muchas vías, que además cuenta con un metro eficiente, con metrocables y próximamente con tranvías metroplus, bicicletas y nuevas vías. El Hardware existe. El problema de Medellín y movilidad es de software y eso está en las manos de los gobernantes.

    Y el software de Medellín necesita cambiar de sistema operativo. El sistema actual de buses debe ser modificado completamente para que se convierta en el sistema de transportes que una metrópolis como Medellín necesita y merece. Y para ellos necesita una restructuración TOTAL del sistema de buses.

    Para empezar, se necesita un sistema verdaderamente integrado de transporte público, donde se integren operacional y tarifariamente todas las rutas bajo la dirección de la secretaría de tránsito del municipio o de una entidad como el AMVA. Es importantísimo que todas las rutas de buses y la operación de las mismas sean controladas completamente por las autoridades, para evitar el desorden y la informalidad. Un ejemplo puede ser lo que se trató de hacer en Bogotá, donde los transportadores entraron a ser contratistas concesionados, pero bajo las directivas de la Alcaldía Mayor.

    Esto va a permitir reorganizar las rutas de acuerdo a la demanda de transporte de los ciudadanos y a la eficiencia general del sistema, en vez de hacerlo de acuerdo a la optimización de ingresos para un transportador individual. Al controlar todos los buses, se pueden establecer paraderos para cada una de las rutas, establecer frecuencias definidas y modificar las rutas de acuerdo a las necesidades reales de la población.

    Controlar todos los buses terminará con la informalidad en la contratación de los conductores, dándoles acceso a sueldos fijos y prestaciones sociales. Al no tener que pelear por conseguir más pasajeros, un conductor ganará más y será premiado en la medida que pare en los sitios donde debe parar y que cometa menos infracciones de tránsito.

    El Metro de Medellín es una de las empresas con mayor aceptación entre los antioqueños y es la candidata indicada para ser el eje de la integración. La tarjeta cívica debe convertirse en un pasaporte de transporte completo, donde un ciudadano con una misma tarjeta Cívica pueda cambiar de bus si lo necesita o pasar del metro al bus en un mismo pasaje. Se podrán unificar las tarifas y hacer ejercicio de integración real. Esto tendría un impacto gigantesco sobre la calidad de vida del pasajero en términos financieros y de tiempos de viaje, e incentivaría el uso del transporte público de una forma tremenda. Esto sería un catalizador para futuros proyectos de mejora al trasporte, ya que con más usuarios habrá más justificación de ampliar el transporte público, y a la larga modernizaría a Medellín. Y por qué no, si funciona lo suficientemente bien se podría desmontar la política del pico y placa.

    Una vez con el sistema montado, lo que sigue es empezar a soñar. Ruta N puede llevar la batuta en desarrollo de tecnologías asociadas para mejorar el transporte. Por ejemplo ubicación por GPS y sistemas de información en tiempo real, mapas interactivos para dispositivos móviles, sistemas de publicidad en los buses, mejoras mecánicas u operativas, en realidad el cielo es el límite. Aparte de mejorar los servicios locales, estos desarrollos pueden ser vendidos a otros municipios, favoreciendo la creación de empresa y la innovación en Medellín.

    Adicional a los claros beneficios para el ciudadano, donde va a tener un transporte público más eficiente, y para el turista, que se va a encontrar con una ciudad más amable, va a haber un impacto en seguridad. Una de las fuentes de financiación de los grupos armados en las comunas es el extorsión a las empresas de transporte. Si se logra consolidar un sistema en el cual los ciudadanos no paguen en efectivo sino con la cívica, la cantidad de dinero que habrá en los buses va a ser mínima, por lo tanto la extorsión al bus individual no va a ser atractiva. Al mismo tiempo, si todo se consolida en el metro, la extorsión va a ser más difícil porque habrá que extorsionar a una empresa del tamaño del metro, un ataque ya no se haría contra un empresario individual, sino contra la representación del Municipio. Con tales implicaciones, es difícil que las bandas se atrevan a seguir con su negocio extorsivo al transporte, ya que estarían expuestos a una acción de fuerza importante por parte del Estado.

    Implementación

    Todo esto suena muy bien, pero políticamente es muy complejo de implementar. El gremio del transporte es muy reticente a cualquier cambio, incluso si ese cambio los beneficia. Sin embargo, un líder de la importancia del Alcalde de Medellín puede llevarlo a cabo si cuenta con el apoyo de la ciudadanía.
    Por esta razón, al asumir la oficina lo primero que se debe empezar a hacer es una campaña de socialización de gran escala, donde se le expliquen al ciudadano los beneficios y la necesidad imperante de tener un sistema de transporte. El apoyo de la ciudadanía claro y manifiesto es básico para la implementación del sistema y para el tira y afloje que seguramente vendrá en la negociación con los transportadores.

    En cuanto a los trasportadores, hay que ofrecer un acuerdo justo que no los vulnere económicamente. Los detalles de esto se pueden mirar más adelante, pero también hay que educar a los transportadores en que a la medida que el transporte público mejora, habrá mejores ingresos para ellos ya que se estimulará en mayor medida su uso. Además, se puede negociar con contratos estables y fijos, beneficiosos para la empresas. Todo lo que se negocie y se ofrezca debe que llegar a los oídos de la ciudadanía.

    Es casi seguro que sin importar las condiciones que se les propongan, los transportadores no las van a aceptar y seguramente convocarán a un paro de transportes en la ciudad, tal como se ha hecho anteriormente. Pero sabiendo lo que va a pasar, es muy posible anticiparse para neutralizar el paro y ganar el pulso. Convocar a marchas o a un boicot económico no-violento por parte del ciudadano al transporte público, ofrecer viajes gratuitos en metro y en las rutas y abolir el pico y placa durante los días del paro, pueden ser algunas de las estrategias apropiadas para contrarrestar un eventual paro.

    Reflexión Final

    La movilidad en Medellín es uno de los ejes actuales de la campaña. Y poder solucionarla implicaría resolver uno de los problemas históricos que ha tenido Medellín, y que se puede replicar en el resto de Colombia y de América Latina. Espero que analice estas propuestas y que si está de acuerdo con ellas, las incluya en su plan de gobierno y las vuelva un tema de discusión en campaña. Me despido deseándole la mayor de las suertes en su recorrido hacia la alcaldía
    Respetuosamente,



    Santiago Ortega Arango




    *Foto tomada de http://mikesbogotablog.blogspot.com/2011/07/bogotas-dilemma-subway-or-more-bus.html

    martes, 14 de abril de 2009

    Buses Aire y Software

    Escribo desde mi oficina, la esquina más contaminada de todo Medellín. Y aunque mi herencia paisa pueda hacerlos creer que estoy exagerando, no lo hago. De hecho me baso en mediciones de una estación que está en el edificio de enfrente. La esquina de la carrea 80 con la calle 65 es un infierno de ruido, buses, tráfico, polvo, calor y contaminación.

    Claro que las cosas han mejorado, hace un par de años era un sitio imposible, no sólo por el caos vehicular sino también por la inseguridad de la zona. Una modificación al sentido de las vías, y la construcción de un almacén de cadena ayudaron a mejorarla. Pero sigue estando lejos de ser un sitio idóneo para trabajar, estudiar, o simplemente pasar.

    Si hay un lugar para representar el problema del tráfico y la contaminación cortesía del parque automotor, es este. El problema de movilidad y contaminación ha sido común en Medellín hace algún tiempo. El municipio ha tomado medidas para solucionar este problema, que van desde la chatarrización de buses hasta el cuestionado Pico y Placa. El año pasado, se implementó el Pico Y Placa con la esperanza de solucionar problemas de movilidad en la ciudad, y este año, ante su falta de eficacia, se propuso que la medida fuera de un día entero. Sin embargo, esta decisión fue muy impopular, y la alcaldía tuvo que cambiar el Pico y Placa de día entero por el de dos veces a la semana en hora pico. La excusa para cambiar la medida sonó algo floja.

    A mi parecer, el Pico y Placa como está en este momento es un despropósito. La medida de todo el día tenía sentido por el simple hecho de que desestimula el uso del carro, y la gente se ve forzada a movilizarse en otros medios. Pero un Pico y Placa dos veces por semana, sólo en horas pico, puede llegar a ser una solución de movilidad, pero nunca una solución ambiental. Personalmente, no la considero una solución de movilidad. La única diferencia es que la hora pico empieza 1 hora antes cortesía de toda la gente que sale corriendo para que no los vayan a partir. Se corre el taco, pero el taco es el mismo. Y la gente sigue sacando su carro… todos los días. Nada cambia, y mientras tanto, Medellín se ahoga en más vehículos que la gente compra con un número distinto para poder salir en carro diario. Y no hay vías ni espacio para hacerlas, parece un punto muerto.


    Jorge Salazar, un arquitecto que fuera mi profesor en una clase que exploraba las relaciones entre la sociedad y el uso de la energía, decía que había varios enfoques para solucionar los problemas de abastecimiento de recursos de una determinada sociedad. Si una sociedad puede considerarse un sistema dinámico de entradas y salidas, en una forma muy simple él hablaba de hardware y software social. En una ciudad, por ejemplo, hardware son obras públicas y software son políticas municipales. Hardware es cambiar el paisaje, software educar a la sociedad. Un problema se puede solucionar con una de estas cosas, o con ambas.

    El caso con la movilidad de Medellín es que ya no hay casi espacio para más hardware, y tiene una seria deficiencia de software. En los días de la discusión del Pico y Placa de todo un día, tuve varias conversaciones con mi hermano. Y aunque él tiene una visión de ciudad similar a la mía, estaba totalmente en contra del pico y placa todo el día.

    Ni mierda, primero que pongan un transporte público decente

    Tiene razón. Medellín, aunque cada día se perfila más como una metrópolis, sigue siendo un pueblo grande en muchos aspectos, incluyendo el transporte público. Aunque el metrocable es una maravilla, el metro y sus rutas integradas funcionan bien, y el metroplus promete mucho, lo más importante en la movilidad de una ciudad colombiana son y seguirán siendo los buses.

    Medellín tiene un problema gigante de software en este sentido. Aunque hay una gran cantidad de rutas de buses, y el parque automotor no es tan viejo, su planteamiento de las rutas daña la movilidad de entrada. No se necesita ser un experto en ingeniería de tránsito para notarlo, ni un genio para proponer una solución mejor.

    En términos prácticos, para llegar a cualquier parte en Medellín uno tiene que coger 2 buses. Hay más de 150 rutas, pero no conozco más de 5 que atraviesen la ciudad. En Medellín está la concepción de “del barrio al centro, y del centro al barrio”. Y además usan rutas similares, por las mismas calles principales. Al principio que hablaba de mi oficina, casi todos los buses que pasan van al centro, y creo que más del 70% usan la misma ruta. Como pueden imaginar, esto hace que el centro sea intransitable por la cantidad de buses, y entonces andar en bus hace que el viaje se demore más, y que la gente le coja pereza, y que locha pagar 2 buses, más bien me voy en carro, y entonces crece el taco, y la gente compra más carros y usa menos el bus. Y menos transporte masivo, menos movilidad y más contaminación. Y así ad infernum.

    Mientras, la gente protesta porque hay restricciones de pasajeros de pie en una de las pequeñas rutas que atraviesa la ciudad. La Ruta Hotelera es un paseo de olla (en serio uno puede conocer Medellín en una buseta de esas) pero es la mejor alternativa de transporte. Y siempre, siempre está llena. A la hora que sea. Y mientras, muchos de los buses al centro, van casi vacíos.

    Un cambio de software no es complicado, y la secretaría de tránsito tiene pensado un cambio de rutas desde la administración pasada, pero este no se ha hecho. Hay que contar con que el gremio de los transportadores de buses no es nada fácil, y un paro de ellos es un paro de Medellín completo. Pero el software es mejor para todos, y mucho más para ellos en el largo plazo. Pero se necesita tomar una decisión fuerte por la alcaldía, y ser capaces de mantener el pulso. En Bogotá se pudo, el interés común prima sobre el particular. Así ganamos todos y se evitan cosas tan absurdas y nocivas como los segundos pisos viales, sé que no haya necesidad de tener un Pico y Placa incómodo, nos podemos mover eficientemente por Medellín y tenemos un aire un poco más limpio en este valle tan cerrado. Y Además, nos ahorramos una cantidad gigante de plata para invertir en otras cosas más importantes, pero que vemos como menos urgentes.