Al día siguiente durante el desayuno, y mientras hablamos sobre la noche anterior, empezamos a hacer algunos chistes sobre eso. Pero fueron unos de los chistes de peor gusto que he escuchado o dicho durante la vida. Creo que donde nuestra amiga o su novio nos hubieran escuchado, la pelea hubiera sido monumental. Pero esos chistes era algo que nosotros necesitábamos hacer.
Dicen que no hay nada más pesado en términos de chistes que una sala de cirugía. Los médicos comunmente se burlan del paciente, y esto ha llevado a grandes debates acerca del respeto a los pactientes y a la conducta de los médicos. Recuerdo haber leído una crónica en la revista Soho sobre una noche en una sala de emergencia donde un paciente llegó con un bombillo en el recto. Los médicos lo bautizaron "el iluminado", hicieron bromas diciendo cosas como "ojo se nos funde" y "hubieran utilizado bombillos ahorradores de energía".
Cualquiera podría pensar que estos médicos son unos hijosdeputa, y que no les interesa su paciente. Pero eso no es así. Poder reírse de las cosas horribles que pasan a nuestro alrededor es algo que nos hace estar bien y es necesario. Los gringos lo llaman el comic relief, o alivio cómico, y creo que su nombre no es de gratis. Cuando algo me preocupa mucho, mi novia suele decirme.
Santi, cálmate, vas a ver que luego nos reímos de esto
Gracias a Dios no ha pasado nada lo suficientemente grave, que haya provocado más lágrimas que risas. El punto es que despues de un trauma o de un episodio de stress extremo, en ocasiones o más terapéutico es reinrnos de ellos. Hace dos años tuve un accidente donde caí 4 metros sobre unas rocas, lo que me destrozó el pómulo izquierdo y la rodilla. Yo estaba cogido de una cuerda y no sé muy bien lo que pasó, si la cuerda falló o qué, pero terminé abajo en las rocas. Afortunamente no pasó nada muy grave, y despues de un par de cirugías y un periodo de recuperación estaba como nuevo. Pero hoy es el día que mis amigos y familia me gozan al decirme
Vos te caíste porque soltaste la cuerda para peinarte y saludar
Acto seguido se echan a reir. Confieso que me da algo de rabia ser objeto de sus burlas, pero es imporante que lo puedan hacer. Si algo no desencadena en tragedia, ríanse de eso cuanto puedan. Es importante nivelar la pesadez que tuvimos que atravesar con un poco de livianidad del humor. Si algo se puede aprender de Milán Kundera, es que la vida es un balance entre estas dos cosas, y que la falta o el exceso de alguna resultará en algo nefasto.
Es muy curioso que eso hubiera pasado el fin de semana pasada, que yo haya decidido escribir sobre esto hoy, y que estemos en el aniversario del asesinato de Jaime Garzón. Lo que percibí como un crimen absurdo en su época, ya lo veo con una dimensión mayor. En esa época le pegaron un balazo al sentido del humor de un país, y callaron acaso una de las voces más importantes de crítica de este país. No mataron una persona, mataron muchas risas y muchos pensamientos enfocados a sacarnos de la barabarie. Nos condenaraon tambien a un largo periodo de pesadez, lo cual en extremo hace que duela el espíritu. Dios tenga su alma en descanzo. Y cuide a otros como Vladdo, Daniel Samper Ospina, y al resto de comediantes de esta convulsa Colombia.
Creo que todo lo escrito acá no se acerca siquiera a dimensionar la importancia que tiene para mí poder contar con sentido del humor. Porque creo que en el momento que lo pierda moriré como ser humano y en el momento que sea incapaz de reírme ni siquiera de mis propias guevonadas y estupideces, en ese momento me encontraré en el infierno. Creo que mis amigos, aunque no lo sepan, lo valoran tanto como yo. Por lo menos todavía me hacen reir y se ríen de mis chistes, por más pesados que puedan parecer en ciertas ocasiones. Como el domingo por la mañana, cuando averiguamos un poco más de la ida de nuestra amiga, que fue porque creyó escuchar que estábamos hablando de ella. Y tambien porque creyó que alguien custionó que estaba tomando agua (y no alguna otra cosa) de un termo del cual tomó toda la noche. Ese termo era mío, y ella lo dejó en la finca antes de salir. Todavía había un poco de agua en él. Antes de despedirme se lo pasé a un amigo y le dije
Hey Andy, ¿querés un poquito de agua de la locura?
Lugo volvimos a reír para aliviarnos un poco de la horrible noche anterior.
*foto de http://www.elclavo.com/wp-content/uploads/2008/08/jaime_garzon.jpg